Datos meteorológicos al servicio del cultivo: el caso de Josarflor
- Ecuador y sus Flores

- hace 2 días
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Por: Equipo técnico Josarflor
El clima es, para cualquier finca florícola, tanto un aliado como un riesgo. Hoy en día la agricultura de precisión ya no es opcional. Monitorear variables climáticas de forma sistemática es clave para tomar decisiones de manejo diarias, desde el riego hasta el control sanitario.

Josarflor cuenta con sensores instalados en los bloques de producción que registran temperatura y humedad relativa, con los que calculan el Déficit de Presión de Vapor (DPV), un indicador clave de la demanda hídrica del cultivo. A esto se suman atmómetros para medir la evapotranspiración dentro de los invernaderos y una estación meteorológica que registra radiación solar (J/cm²), temperatura, velocidad del viento y pluviosidad.
Esta información se analiza a diario y guía ajustes en el riego, el manejo sanitario y la planificación productiva.
El riego, la decisión más directa

El ejemplo más claro de cómo estos datos se traducen en acción está en el riego. La radiación, el DPV y la evapotranspiración determinan la frecuencia y duración de los pulsos de riego: en días de alta radiación se incrementa la lámina aplicada para compensar la mayor demanda hídrica del cultivo, mientras que en días nublados se reduce, evitando la saturación del suelo y el riesgo de enfermedades asociado.
El calendario climático ecuatoriano impone dos escenarios de riesgo distintos. En verano, la combinación de bajas temperaturas en la madrugada y alta radiación durante el día genera estrés fisiológico en el cultivo, lo que favorece la aparición de tallos ciegos, rosetas y una reducción de la producción. En invierno, el aumento de las lluvias eleva la humedad y prolonga el tiempo de mojado del follaje, condiciones propicias para enfermedades como Botrytis y Peronospora (velloso).

Frente a estos riesgos, Josarflor aplica estrategias diferenciadas. En verano, ajustan el riego según el DPV y la radiación, refuerzan la nutrición y aplican bioestimulantes para reducir el estrés del cultivo. En invierno, intensifican el monitoreo sanitario, mejoran la ventilación y ejecutan programas preventivos específicos contra Botrytis y Peronospora.
Frente a estos riesgos, Josarflor aplica estrategias diferenciadas. En verano, ajustan el riego según el DPV y la radiación, refuerzan la nutrición y aplican bioestimulantes para reducir el estrés del cultivo. En invierno, intensifican el monitoreo sanitario, mejoran la ventilación y ejecutan programas preventivos específicos contra Botrytis y Peronospora.
Calidad, incluso frente a la variabilidad climática

Mantener una oferta constante durante los doce meses del año es uno de los mayores desafíos de la floricultura. En Josarflor lo resuelven combinando el monitoreo climático en tiempo real con un manejo agronómico de precisión, lo que les permite anticipar ajustes en riego, nutrición, sanidad y labores de cultivo. Este enfoque reduce la variabilidad entre ciclos productivos y sostiene cosechas uniformes a lo largo del año.
La calidad del producto final se sostiene mediante el control del microclima con base en el DPV, un fertirriego adaptado a la demanda real del cultivo, un programa sanitario preventivo y un seguimiento continuo de todas estas variables.
Para Josarflor, la gestión climática no es un complemento del manejo agronómico: es su base. Convertir datos de temperatura, radiación y humedad en decisiones diarias es lo que permite sostener producción y calidad frente a un clima cada vez más variable.
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