Incarpalm: 20 años empacando la historia productiva del Ecuador

Un origen ligado al campo
Todo comenzó en 2006, con un objetivo puntual: dotar de empaques de cartón corrugado al negocio bananero familiar que dio origen a lo que hoy es Corporación Palmar. Ese propósito, nacido de una necesidad concreta, se convirtió en el punto de partida de Incarpalm, una empresa que dos décadas después se ha consolidado como referente de la industria cartonera nacional, y cuya trayectoria hoy también roza, cada vez con más fuerza, al sector floricultor.
Su historia no puede entenderse sin la de Don Euclides Palacios, fundador de Corporación Palmar. Oriundo de Girón, Azuay, Don Euclides transformó, hace casi cinco décadas, un Land Rover destinado al flete de mercancías en el punto de partida de un grupo empresarial que hoy tiene presencia en agroindustria, servicios, empaques, logística e inmobiliaria, y que exporta a cinco continentes. Incarpalm nació, precisamente, como una respuesta estratégica dentro de ese ecosistema productivo: una manera de garantizar, puertas adentro del grupo, calidad, resistencia y continuidad operativa para el negocio que le dio origen. Ese legado familiar ha pasado ya a la tercera generación de liderazgo, encabezada actualmente por el Ing. Fernando Guamán Palacios como CEO de Incarpalm, quien combina el respeto por el legado del fundador con una visión industrial y sostenible orientada al futuro.

Una operación a gran escala, con la floricultura en su radar
Dos décadas después de su fundación, Incarpalm opera bajo tecnología 4.0 y procesos robotizados, una inversión que le ha permitido duplicar su capacidad de producción tras la adquisición de una nueva planta. Hoy, la compañía produce más de 1,3 millones de cajas diarias, funcionando las 24 horas para atender la demanda de un país entero, cuyas exportaciones agrícolas —flores incluidas— dependen en buena medida de un empaque que resista el trayecto hasta el otro lado del mundo.
Esa capacidad se sostiene sobre una red de operaciones satélite distribuidas estratégicamente a nivel nacional, que le permite atender a más de 900 clientes en sectores tan diversos como el banano y otras frutas, la pesca y el camarón, la industria en general y, con una participación que la compañía busca hacer crecer, la floricultura. Aunque el 70% de su producción sigue destinada al empaque de banano, el sector que le dio origen, Incarpalm identifica en las flores de exportación un mercado con necesidades muy afines a las que ya domina: cajas resistentes, de dimensiones precisas y capaces de proteger un producto perecible durante toda la cadena logística, desde la finca hasta el consumidor final en diferentes puntos del mundo.

El talento detrás del cartón
Incarpalm es enfática en señalar que, más allá de las cifras de producción, su mayor activo es su gente. La compañía genera más de 600 empleos directos y 500 indirectos, una fuerza laboral a la que identifica como su "talento cartonero": quienes hacen posible que, día a día, los empaques producidos en sus plantas lleguen a distintas partes del mundo, entre ellos los ramos de flores ecuatorianas que salen a diario rumbo a los principales mercados internacionales.
Esa apuesta por las personas va de la mano con una apuesta por los estándares internacionales, un factor especialmente relevante para un sector tan exigente como el floricultor. La empresa sostiene su operación sobre un esquema de certificaciones que abarca gestión y seguridad (ISO 9001 y BASC), sostenibilidad e identidad (FSC y Mucho Mejor Ecuador) e inocuidad (FSSC 22000). Ese respaldo le permite garantizar que su cartón cumpla con los requisitos de trazabilidad, calidad y sostenibilidad que los compradores internacionales de flores exigen cada vez con mayor rigor a toda la cadena de suministro, no solo a las fincas.

Un aliado en crecimiento para el sector floricultor
Incarpalm entiende que la industria florícola es una de las líneas con mayor proyección dentro de su portafolio. Su capacidad instalada, su cobertura logística nacional y su experiencia empacando productos perecederos de alto valor son, precisamente, las condiciones que un floricultor exportador busca en un proveedor de empaques: volumen garantizado, consistencia de calidad y respaldo certificado.
Su trayectoria de veinte años refleja, así, un crecimiento constante: de una solución interna para el negocio bananero de Corporación Palmar, a una empresa con capacidad industrial propia, presencia nacional y estándares reconocidos internacionalmente, con la floricultura como uno de los frentes en los que planea consolidarse. Ese recorrido es también el reflejo de un modelo de negocio ecuatoriano que, partiendo de una necesidad puntual, ha sabido escalar hasta convertirse en un aliado potencial de una de las industrias exportadoras más importantes del país.
Al cumplir dos décadas, Incarpalm reafirma su misión de ser el aliado estratégico del sector productivo nacional, floricultura incluida. Su infraestructura de vanguardia, su gestión orientada a la eficiencia y su compromiso con la calidad certificada trazan el camino hacia un futuro de crecimiento sostenido, sin perder el sello de excelencia que la ha caracterizado desde sus inicios.
20 años siendo #LaCartoneradelEcuador

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