6,9 millones de kilos después: el compromiso de PQA con la floricultura

En PQA entendemos que la gestión del plástico de invernadero no termina cuando este sale de la finca: ahí comienza un proceso que debe garantizar un destino adecuado y trazable.
Todo inicia con el retiro del plástico usado, a cargo de un gestor ambiental autorizado que se encarga de la recolección, el pesaje y la documentación. El material llega luego a la planta de PQA, donde se registra su ingreso y comienza la clasificación.
Ahí pasa por trituración, molienda y lavado —para eliminar tierra, materia orgánica y otras impurezas— y, una vez limpio y seco, entra a extrusión, filtración y peletizado, del cual se obtiene nuevamente materia prima reciclada.
La trazabilidad es un elemento fundamental durante todo este proceso. Desde el retiro en la finca hasta su ingreso a planta y su posterior tratamiento, buscamos que cada etapa pueda ser identificada y respaldada documentalmente. Finalmente, PQA entrega el correspondiente Certificado de Disposición Final, generando evidencia del destino que tuvo el material.
Una operación que no usa agua potable
La gestión del agua es uno de los pilares del proceso. La operación maneja un caudal aproximado de 30 m³ por hora, y para cubrirlo sin recurrir a agua potable, PQA capta agua lluvia en piscinas propias y recircula el 100 % del agua utilizada en el reciclaje.
El agua de lavado pasa por una planta de tratamiento donde se homogeniza y filtra para separar sedimentos, y luego retorna al proceso. Así, no se generan vertimientos hacia quebradas u otros cuerpos de agua. Los lodos resultantes se prensan y se entregan a gestores ambientales autorizados.
Esta gestión permite que PQA no solo recupere el plástico de invernadero y lo transforme nuevamente en materia prima, sino que también aproveche responsablemente el agua y controle los residuos generados durante el proceso, fortaleciendo nuestro compromiso con la economía circular y la gestión ambiental responsable.
Por qué el canal formal importa
Como proveedor principal de la floricultura en el país, PQA insiste en un punto clave: entregar el plástico a un gestor no basta si la finca no valida qué sucede con el material después.
Cuando el plástico se maneja de forma informal, suele revenderse como cubierta para sistemas de producción sin los estándares ambientales, técnicos y comerciales de una florícola formal. Esto crea competencia desleal para quienes sí cumplen sus obligaciones. También existe riesgo ambiental: un gestor sin condiciones adecuadas puede verter aguas contaminadas a quebradas u otros cuerpos de agua.
Por eso promovemos que las fincas no se limiten a entregar el plástico, sino que verifiquen su destino. Trabajar con gestores autorizados y procesos documentados asegura que el material llegue realmente a reciclaje, protegiendo tanto el ambiente como un mercado más equitativo. Para las fincas, esto significa respaldo documental, cumplimiento de sus compromisos ambientales y la certeza de que su plástico no volverá al mercado informal.
El resultado, en números
Desde el inicio de su operación, PQA ha reciclado 6.929.148,13 kg de plástico de invernadero.
Más allá del volumen, esta cifra representa una cadena formal donde el plástico se rastrea desde la finca hasta convertirse en nueva materia prima. Para PQA, esto confirma que es posible darle una segunda vida al plástico mediante procesos responsables y controlados.
El problema ambiental no es el plástico en sí, sino su disposición inadecuada al final de su vida útil. Por eso, junto con florícolas y gestores autorizados, PQA sigue fortaleciendo una cultura de gestión responsable basada en trazabilidad, responsabilidad ambiental y economía circular.
%2020_19_05.png)




Comentarios