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Carbon footprint management in floriculture: data, methodology and strategic decisions

  • Marco Mejia
  • 2 days ago
  • 6 min read

Carbon footprint management has become a strategic pillar for the competitiveness of Ecuadorian floriculture in international markets. During the conference “Carbon Footprint Management in the Floriculture Sector,” Dalton Vasco, together with Carlos Villavicencio and Marco León, presented a technical and managerial analysis of the quantification, reduction, and offsetting of greenhouse gas (GHG) emissions, with emphasis on measurable data, international standards, and a case study applied to rose production in Ecuador.

Technical definition and scope

A carbon footprint is defined as the total amount of greenhouse gases generated directly or indirectly by an activity, organization, or product, expressed in tons of CO₂ equivalent (tCO₂e).

In the floriculture sector, two main approaches are distinguished:

  • Organizational carbon footprint, which quantifies emissions associated with the entire farm operation.

  • Product carbon footprint, which evaluates environmental impact throughout the product’s life cycle, from inputs to final delivery.

Measurement is structured under three clearly defined scopes (Scopes 1, 2, and 3).

Regulatory framework and international market requirements

Carbon footprint management must be supported by internationally recognized methodologies:

  • ISO 14064-1: organizational carbon footprint quantification

  • ISO 14067: product carbon footprint with life cycle approach

  • GHG Protocol: globally recognized methodological framework

  • PAS 2050 and PAS 2060: complementary standards for measurement and carbon neutrality

From a commercial standpoint:

  • The European Union’s Carbon Border Adjustment Mechanism (CBAM), in force since January 2026, establishes mandatory emissions reporting requirements.

  • The Ecuador Carbon Zero Program, which sets sector-wide carbon neutrality goals by 2030.

  • Increasing requirements in markets such as the United States, Canada, and Japan, moving toward carbon taxation and mandatory sustainability reporting.

The strategic process: measure, reduce and offset

From a managerial perspective, climate management follows a clear technical cycle: measure emissions under recognized standards, implement reduction strategies, and offset residual emissions where necessary.

Sustainability should not be viewed as a cost but as a strategic investment that enables market access and protects commercial relationships—provided communication is backed by verifiable data and avoids greenwashing practices.

Case study: carbon footprint of Ecuadorian roses

The first commercial product carbon footprint calculation for roses in Ecuador was conducted on farms totaling 106 hectares, with an average productivity of 107 stems per square meter per year.

Results showed:

  • 53.7 tCO₂e per hectare per year

  • 58 gCO₂e per stem as the product carbon footprint

Impact breakdown per stem:

  • 61% corresponding to Scopes 1 and 2 (on-farm operations and energy use)

  • 32% associated with Scope 3, mainly raw materials

  • 8% corresponding to post-harvest transport

Fertilizers: the main reduction hotspot

Technical analysis revealed that fertilizers are a key contributor to the product footprint:

  • Considering production and application, fertilizers account for 30% of the total rose carbon footprint.

  • 58% of Scope 3 emissions originate from fertilizer manufacturing.

  • Calcium nitrate represents 70% of fertilizer-related impact within Scope 3.

From a chemical-industrial perspective, nitrogen fertilizer manufacturing generates CO₂ and nitrous oxide (N₂O), the latter having a global warming potential nearly 300 times higher than CO₂.

Low-carbon fertilizer technologies

  • Grey fertilizers: incorporate catalysts that reduce up to 90% of N₂O emissions during production.

  • Blue fertilizers: combine N₂O abatement with carbon capture and storage (CCS).

  • Green fertilizers: produced using renewable energy, eliminating CO₂ emissions and reducing N₂O; they represent the long-term solution.

A technical simulation showed that replacing conventional calcium nitrate with a low-carbon alternative reduces the product footprint from 58 to 53 gCO₂e per stem, equivalent to a 20% reduction in emissions associated with this input, and up to 28% compared to coal-based fertilizers.

Technical conclusions

Carbon footprint management in floriculture is no longer theoretical—it is a concrete competitiveness tool. The evidence demonstrates that the greatest reduction opportunity lies in input management, particularly fertilizers, and that technological alternatives are already available in the Ecuadorian market.

Measuring with recognized methodologies, reducing through data-driven technical decisions, and communicating with verifiable backing are the pillars for maintaining access to demanding markets and achieving sectoral 2030 goals.


ESPAÑOL: Gestión de la huella de carbono en la floricultura: datos, metodología y decisiones estratégicas

La gestión de la huella de carbono se ha convertido en un pilar estratégico para la competitividad de la floricultura ecuatoriana en los mercados internacionales. Durante la conferencia “Carbon Footprint Management in the Floriculture Sector”, Dalton Vasco, junto con Carlos Villavicencio y Marco León, presentó un análisis técnico y gerencial sobre la cuantificación, reducción y compensación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), con énfasis en datos medibles, estándares internacionales y un caso de estudio aplicado a la producción de rosas en Ecuador.

Definición técnica y alcance

La huella de carbono se define como la cantidad total de gases de efecto invernadero generados de manera directa o indirecta por una actividad, organización o producto, expresada en toneladas de CO₂ equivalente (tCO₂e).

En el sector florícola se distinguen dos enfoques principales:

Huella de carbono organizacional, que cuantifica las emisiones asociadas a toda la operación de la finca.

Huella de carbono del producto, que evalúa el impacto ambiental a lo largo del ciclo de vida del producto, desde los insumos hasta la entrega final.

La medición se estructura en tres alcances claramente definidos (Alcances 1, 2 y 3).

Marco regulatorio y exigencias de los mercados internacionales

La gestión de la huella de carbono debe sustentarse en metodologías reconocidas internacionalmente:

  • ISO 14064-1: cuantificación de la huella de carbono organizacional

  • ISO 14067: huella de carbono de producto con enfoque de ciclo de vida

  • GHG Protocol: marco metodológico de reconocimiento global

  • PAS 2050 y PAS 2060: estándares complementarios para medición y carbono neutralidad

Desde una perspectiva comercial:

  • El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono de la Unión Europea (CBAM), vigente desde enero de 2026, establece requisitos obligatorios de reporte de emisiones.

  • El Programa Ecuador Carbono Cero, que fija metas sectoriales de carbono neutralidad al 2030.

  • El aumento de exigencias en mercados como Estados Unidos, Canadá y Japón, que avanzan hacia impuestos al carbono y reportes obligatorios de sostenibilidad.

El proceso estratégico: medir, reducir y compensar

Desde una visión gerencial, la gestión climática sigue un ciclo técnico claro: medir las emisiones bajo estándares reconocidos, implementar estrategias de reducción y compensar las emisiones residuales cuando sea necesario.

La sostenibilidad no debe entenderse como un costo, sino como una inversión estratégica que facilita el acceso a mercados y protege las relaciones comerciales, siempre que la comunicación esté respaldada por datos verificables y evite prácticas de greenwashing.

Caso de estudio: huella de carbono de las rosas ecuatorianas

El primer cálculo comercial de huella de carbono de producto para rosas en Ecuador se realizó en fincas que suman 106 hectáreas, con una productividad promedio de 107 tallos por metro cuadrado al año.

Los resultados mostraron:

  • 53,7 tCO₂e por hectárea al año

  • 58 gCO₂e por tallo como huella de carbono del producto

Desglose del impacto por tallo:

  • 61% correspondiente a los Alcances 1 y 2 (operaciones en finca y uso de energía)

  • 32% asociado al Alcance 3, principalmente materias primas

  • 8% correspondiente al transporte poscosecha

Fertilizantes: el principal punto crítico para la reducción

El análisis técnico evidenció que los fertilizantes son uno de los principales contribuyentes a la huella del producto:

  • Considerando su producción y aplicación, los fertilizantes representan el 30% de la huella total de carbono de la rosa.

  • El 58% de las emisiones del Alcance 3 proviene de la fabricación de fertilizantes.

  • El nitrato de calcio representa el 70% del impacto relacionado con fertilizantes dentro del Alcance 3.

Desde una perspectiva químico-industrial, la fabricación de fertilizantes nitrogenados genera CO₂ y óxido nitroso (N₂O), siendo este último un gas con un potencial de calentamiento global casi 300 veces mayor que el CO₂.

Tecnologías de fertilizantes de baja huella de carbono

  • Fertilizantes grises: incorporan catalizadores que reducen hasta un 90% de las emisiones de N₂O durante la producción.

  • Fertilizantes azules: combinan la reducción de N₂O con tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CCS).

  • Fertilizantes verdes: se producen con energía renovable, eliminando emisiones de CO₂ y reduciendo N₂O; representan la solución de largo plazo.

Una simulación técnica mostró que reemplazar el nitrato de calcio convencional por una alternativa de baja huella de carbono reduce la huella del producto de 58 a 53 gCO₂e por tallo, lo que equivale a una reducción del 20% en las emisiones asociadas a este insumo, y de hasta 28% en comparación con fertilizantes producidos a base de carbón.

Conclusiones técnicas

La gestión de la huella de carbono en la floricultura ya no es un concepto teórico, sino una herramienta concreta de competitividad. La evidencia demuestra que la mayor oportunidad de reducción está en la gestión de insumos, particularmente en los fertilizantes, y que ya existen alternativas tecnológicas disponibles en el mercado ecuatoriano.

Medir con metodologías reconocidas, reducir a partir de decisiones técnicas basadas en datos y comunicar con respaldo verificable son los pilares para mantener el acceso a mercados exigentes y cumplir con las metas sectoriales al 2030.

 
 
 

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