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Taxidermia Botánica y los sentimientos carbono neutro

Han pasado varios años ya, desde el “boom” producido por las flores eternizadas. Ciertamente, la naturaleza de las rosas no deja de sorprendernos.  

¿Cómo el pétalo, afamado por su delicadeza, es susceptible de eternizar? Seguramente, aquella alquimia estará más que explicada en esta edición especial.  

Taxis, viene del griego “acondicionar”, que es lo que justamente realiza el preservador, dispone a las epidermis y a los mesófilos del pétalo, a ser susceptibles de “eternizar”. 

Siempre hay una excepción a la regla, pero la R2 de dureza del pétalo y su capacidad de ser preservada, está muy cercana a 1. Dicho de otra manera, la genética no es una variable, es la variable. 


Hace algunas décadas atrás, la variable “aroma” quedó fuera de la ecuación de la selección de variedades de rosas, concentrándose netamente en selección basada en características físicas. Los pétalos, no producirían más sus compuestos aromáticos, resultando en pétalos menos acuosos, sin pérdida de turgencia por la liberación al ambiente de estas sustancias volátiles.  



¿Quién en esta industria, no ha “despelucado” una rosa en aras de determinar su dureza? 

En la actualidad, dureza de pétalos, es un criterio de evaluación importante, el cual está muy relacionado con buen perfomance de viaje (neurálgico hoy en día debido a los envíos marítimos), vida en percha, y vida en florero. Fortuitamente, esta característica ha hecho de la preservación un proceso menos estresante. 


La rosa estándar, híbrido de té clásico, ha sido la preferida por los preservadores; el texto que precede hace llegar a aquella conclusión, ya que las flores de jardín (generalmente aromáticas) no han sido las más adecuadas para el proceso.  

Afortunadamente, el mercado actual de variedades ofrece opciones para diversificar el producto eternizado en forma y estilo. Hoy en día, una buena parte de las variedades tipo garden o de formas especiales, presentan pétalos robustos, buen desempeño en viaje, buena vida en florero y excelente apertura, lo que, en términos generales, las han predispuesto a resistir el proceso químico-artístico. La disposición y el adecuado número de pétalos, aunado a su dureza, facilitan todas las etapas del proceso de preservación, resultando en un producto atractivamente novedoso. 


Los tiempos cambian, y sin mucho reparo, pasamos de la otrora época de fragantes rosas, comercializadas localmente, a la globalización de mercados donde la Flor del Ecuador, puede alcanzar cualquier rincón del planeta en cuestión de 72 horas. Sin embargo, símil al regreso de la botella retornable de las gaseosas, en un futuro mediato, probablemente la flor afronte su desafío más inquisidor.  

Por ejemplo, la Unión Europea, se ha propuesto para el 2050, alcanzar la neutralidad del carbono (en este caso, que la producción y transporte de las flores no haya emitido más CO2 a la atmósfera que los que haya podido capturar). Este particular se tornaría en el “game changer” que haría migrar el transporte de flores de corte hacia las navieras. Para aquella época, la dureza del pétalo, será la característica de selección más importante. La flor deberá de ser capaz de aguantar semanas en contenedor, ser resistente a botrytis, ser resiliente en la hidratación, y todavía, poder seguir expresando sentimientos, sólo que esta vez, carbono neutro. 


Paul Daniel Oquist 

 




 

Botanical taxidermy and neutral carbon feelings 


Several years have passed since the “boom” produced by eternalized flowers. Certainly, the nature of roses never ceases to surprise us. 

How is the petal, famous for its delicacy, capable of such preservation? Surely, that alchemy will be more than explained in this special edition. 

Taxis, comes from the Greek “to condition”, which is precisely what the preserver does, by preparing the epidermis and mesophylls of the petal to be susceptible to “eternalizing”. 

There is always an exception to the rule, but the R2 of the hardness of the petal and its ability to be preserved is very close to 1. In other words, genetics is not a variable, it is the variable. 




A few decades ago, the “aroma” variable was left out of the equation for the selection of rose varieties, focusing purely on the selection based on its physical characteristics. The petals would no longer produce their aromatic compounds, thus, resulting in less watery petals without loss of turgor due to the release of these volatile substances into the environment. 

Who in this industry has not “unhaired” a rose in order to determine its hardness? 

At present, petal hardness is an important evaluation criterion, which is closely related to good performance during transportation (crucial today due to maritime shipping), perch life, and life in vase. As luck would have it, this characteristic has made preservation a much less stressful process. 

The standard rose, a classic tea hybrid, has been the one preferred by preservers. The preceding text leads to that conclusion, since garden type flowers (generally aromatic) have not been the most suitable for the process. 


Fortunately, the current market for varieties offers options to diversify the eternalized 

product, both in form and style. Nowadays, a good part of the garden type varieties - or with special shapes - have robust petals, good performance during transportation, good life in vase and an excellent bloom, which, in general terms, have predisposed them to resist the chemical artistic process. The layout and adequate number of petals, coupled with their hardness, enable them to undergo all stages of the preservation process, resulting in an attractively novel product. 


Times change, and without much hesitation, we go from the former era of fragrant roses, sold locally, to the globalization of markets where Ecuadorian Flowers can get as far as any corner of the planet in a matter of 72 hours. However, similar to the reappearance of the returnable soda bottle, in the near future, flowers will probably face their most scrutinizing challenge. 

For example, the European Union is determined to achieve carbon neutrality by 2050 (in this case, that the production and transportation of flowers has not emitted more CO2 into the atmosphere than it has been able to capture).


This issue would become the “game changer” that would force to move the transport of cut flowers towards shipping companies. By that time, the hardness of the petal will be the most important selection characteristic. The flower must be able to last weeks in a container, be resistant to botrytis, be resilient in hydration, and still be able to continue expressing feelings, only this time, they will be carbon neutral. 



Paul Daniel Oquist 

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