Genviv – Innovación que genera valor
Por: Equipo Genviv

Genviv – Innovación que genera valor
Los programas de mejoramiento genético en floricultura incorporan cada vez más variables de desempeño. Así, evaluar una nueva variedad puede incluir no solo su estética, sino su comportamiento en producción, postcosecha, transporte, comercialización y uso final. Genviv explica cómo integra estos factores en su programa de selección y su visión sobre la evolución del mejoramiento genético floral.
LA INNOVACIÓN EN LA FLORICULTURA ACTUAL
¿Cómo ha evolucionado el concepto de innovación en la floricultura durante los últimos años y qué significa este concepto para Genviv?
La creciente conectividad entre mercados, redes sociales y cambios generacionales en consumidores y fuerza laboral han modificado las preferencias y dinámicas de comercialización.
Como obtentores, entendemos la innovación más allá de la hibridación: buscamos variedades que respondan a la cadena de producción y comercialización, en tres dimensiones. En lo agronómico: productividad, tolerancia a plagas y enfermedades, longitud de tallo, tamaño de botón y vida en florero. En lo logístico: empaque, comportamiento ante variaciones de temperatura y resistencia en trayectos prolongados. En lo comercial: color, forma y apariencia según cada mercado.
En Genviv no liberamos comercialmente variedades que no superen las evaluaciones en estos tres ámbitos, aunque destaquen en alguno de ellos, para reducir el riesgo de variedades atractivas pero con desempeño insuficiente en lo productivo o comercial.
EL PROCESO DE MEJORAMIENTO GENÉTICO
¿Qué características prioriza Genviv al desarrollar una nueva variedad?
Lo principal es la consistencia: las características deben mantenerse estables en cada etapa de evaluación para avanzar en el proceso. En etapas avanzadas comparamos los nuevos materiales con variedades de referencia del mercado, cultivadas en condiciones equivalentes, para confirmar si las diferencias se sostienen. Las evaluaciones estandarizadas de postcosecha son igual de esenciales, pues el desempeño en la cadena y la experiencia del consumidor final deben mostrar la misma consistencia.
¿Cómo logran equilibrar atributos estéticos con características como vida en florero, resistencia y consistencia?
Este equilibrio se evalúa a lo largo de varios ciclos del proceso de selección. Cuando identificamos un material con características estéticas diferenciadas —forma de apertura particular, color menos frecuente o patrón floral distinto—, lo sometemos a los mismos protocolos de evaluación agronómica y de postcosecha que al resto. Si no alcanza los parámetros determinantes, no continúa en el programa, sin importar el interés que haya generado.
VALOR PARA LA CADENA DE SUMINISTRO

¿Cómo benefician las variedades de alto desempeño a los productores?
Cada finca opera en una realidad productiva y comercial particular, atendiendo mercados con especificaciones concretas. Por eso una variedad debe responder tanto a esos requerimientos comerciales como a las condiciones productivas de la finca.
Cuando combina las características estéticas requeridas con un comportamiento agronómico que permite gestionar costos eficientemente, puede contribuir al desempeño económico del cultivo. Algunos sistemas productivos miden esto con indicadores como USD/m²/año. Para nosotros, el valor de una variedad no debería medirse solo por su aceptación en el mercado, sino también por su capacidad de funcionar consistentemente dentro del modelo productivo de cada finca.

¿Qué ventajas ofrecen estas variedades a importadores, mayoristas, floristas y supermercados?
La evaluación en postcosecha inicia en la segunda etapa del proceso, analizando apertura de la flor, color y días en florero. En la tercera etapa y en la validación semicomercial se suman parámetros de manejo postcosecha y logístico —protocolos de hidratación, periodos de rotación y comportamiento en transporte— para aproximarnos a las condiciones reales de la cadena de distribución.
Esto responde a necesidades concretas: una mayor vida útil amplía el margen para almacenamiento, distribución, exhibición y venta. Por eso buscamos variedades que combinen las características estéticas demandadas con un comportamiento postcosecha adecuado al transporte y la comercialización.
¿Qué impacto tienen estas mejoras en la experiencia del consumidor final?
Buscamos que el consumidor reciba una flor que conserve las características estéticas por las que fue seleccionada y un desempeño adecuado en florero, incluso bajo manejo doméstico variable —frecuencia de cambio de agua, recorte de tallos—. Por eso consideramos la duración y la capacidad de mantener la apariencia con un manejo sencillo como atributos relevantes en la selección.
CONFIABILIDAD, EFICIENCIA Y SOSTENIBILIDAD
¿Cómo puede el mejoramiento genético contribuir a una industria más eficiente y sostenible?
Desarrollando variedades productivas y con mayor tolerancia a ciertas plagas y enfermedades, lo que puede reducir intervenciones fitosanitarias según las condiciones de cultivo y los protocolos de cada productor.
También es clave trabajar en variedades con comportamiento postcosecha consistente y menor susceptibilidad a pérdidas en almacenamiento, transporte y comercialización, incorporando criterios de eficiencia y sostenibilidad desde la producción hasta el consumidor, con alternativas de menor impacto cuando las condiciones técnicas lo permitan.
¿Qué papel juega la consistencia en los programas comerciales actuales?
La consistencia es clave en programas comerciales que exigen especificaciones definidas de calidad, disponibilidad y duración, ya que las variaciones dificultan la planificación de productores y demás actores de la cadena. Por eso buscamos variedades con estabilidad fenotípica, que mantengan forma y color dentro de los parámetros definidos, para que el cliente tenga una expectativa clara del producto que recibirá en el tiempo.
MIRANDO HACIA EL FUTURO
¿Qué tendencias considera que definirán la próxima generación de genética floral?
La sostenibilidad seguirá influyendo en los criterios de desarrollo de nuevas variedades, junto con un mayor interés por propuestas florales ligadas a elementos naturales en los espacios cotidianos.
Estéticamente conviven formas clásicas con aperturas tipo jardín, y en color hay demanda tanto de tonos brillantes y sólidos como de paletas pastel y combinaciones bicolores. No vemos estas tendencias como una dirección única: los mercados son diversos y evolucionan con rapidez, por lo que mantenemos contacto permanente con la industria —incluida la participación en ferias internacionales— para contrastar tendencias y orientar nuestro programa de mejoramiento.
Si pudiera dejar un mensaje a la industria floral sobre el futuro del mejoramiento genético, ¿cuál sería?
La floricultura reúne gran diversidad de mercados, sistemas productivos y necesidades. Como obtentores, buscamos variedades que respondan a esa diversidad, reconociendo que nuestras propias perspectivas pueden introducir sesgos en la forma de interpretar el mercado.
Por eso es fundamental el diálogo permanente con productores, propagadores, comercializadores, importadores, mayoristas, floristas y demás actores de la cadena, que nos permita recibir retroalimentación y ajustar nuestros procesos de innovación. Para nosotros, el mejoramiento genético no termina con la obtención de una nueva variedad: continúa en cómo esa variedad se produce, viaja, se comercializa y llega finalmente al consumidor.
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